Sustancias utilizadas GHB burundanga benzodiacepinas

Las sustancias utilizadas como GHB, burundanga y benzodiacepinas representan uno de los aspectos más preocupantes en el ámbito de los delitos contra la libertad sexual. Como abogado especializado en defensa penal sexual, he observado un incremento alarmante en casos donde estas drogas son utilizadas para anular la voluntad de las víctimas. Los delitos sexuales facilitados por sustancias químicas son los más graves del ordenamiento penal español y requieren defensa técnica especializada. En este artículo explicaré el marco legal que regula estas sustancias, sus implicaciones jurídicas y las estrategias de defensa aplicables.

Clasificación y efectos de las drogas de sumisión química

Las drogas facilitadoras de asaltos sexuales comprenden principalmente el GHB, la escopolamina (burundanga) y diversas benzodiacepinas. Cada una presenta características particulares que las hacen especialmente peligrosas en contextos delictivos.

El GHB o «droga de la violación»

El ácido gamma-hidroxibutírico, conocido como GHB, es una sustancia depresora del sistema nervioso central que produce efectos sedantes e hipnóticos. Sus características principales incluyen:

  • Apariencia incolora e inodora, fácilmente mezclable con bebidas
  • Efectos que aparecen entre 10-20 minutos tras su ingesta
  • Produce amnesia anterógrada, impidiendo recordar lo sucedido
  • Rápida eliminación del organismo (6-12 horas), dificultando su detección

En mi experiencia como abogado especializado en delitos sexuales, la detección del GHB en análisis toxicológicos constituye uno de los mayores desafíos probatorios, pues cuando la víctima decide denunciar, frecuentemente la sustancia ya ha sido eliminada de su organismo.

Escopolamina o burundanga: la anulación de la voluntad

La burundanga, derivada de plantas solanáceas, actúa como potente anticolinérgico que bloquea neurotransmisores cerebrales. Sus efectos incluyen:

  • Estado de sumisión automática y obediencia inconsciente
  • Amnesia completa de lo sucedido
  • Apariencia de normalidad en la víctima (puede caminar, hablar)
  • Dificultad extrema para su detección en análisis posteriores

Como defensor en casos donde se alega el uso de burundanga, he constatado que la jurisprudencia del Tribunal Supremo exige pruebas toxicológicas concluyentes, siendo insuficiente la mera declaración de amnesia por parte de la víctima (STS 344/2019, de 4 de julio).

Marco legal sobre sustancias incapacitantes en delitos sexuales

El Código Penal español contempla específicamente el uso de sustancias como GHB, burundanga o benzodiacepinas como circunstancia agravante en delitos contra la libertad sexual. El artículo 181.2 CP considera que existe agresión sexual cuando se anula la voluntad de la víctima mediante «el uso de fármacos, drogas o cualquier otra sustancia natural o química idónea a tal efecto».

La reforma introducida por la Ley Orgánica 10/2022 de garantía integral de la libertad sexual ha reforzado la protección frente a estas prácticas, estableciendo penas de 4 a 12 años cuando concurre el uso de sustancias anulantes de la voluntad.

Aspectos probatorios críticos

El principal desafío en estos procedimientos radica en la prueba toxicológica. La defensa debe considerar:

  • Ventana de detección extremadamente corta para sustancias como GHB
  • Necesidad de pruebas complementarias (testificales, videograbaciones)
  • Análisis de pelo, que permite detectar trazas semanas después
  • Importancia de la cadena de custodia en las muestras biológicas

Estrategias de defensa en casos de sumisión química

Cuando un cliente es acusado de utilizar sustancias como benzodiacepinas, GHB o burundanga para cometer un delito sexual, la estrategia defensiva debe centrarse en varios frentes:

En primer lugar, resulta fundamental cuestionar técnicamente los informes toxicológicos, verificando si se han seguido los protocolos adecuados y si los resultados son concluyentes. Como en el caso que defendí el año pasado, donde la presunta presencia de benzodiacepinas se explicaba por la medicación prescrita que tomaba regularmente la denunciante.

Asimismo, la defensa debe analizar exhaustivamente la cronología de los hechos. El tiempo transcurrido entre la supuesta administración de la sustancia y la toma de muestras resulta determinante. La jurisprudencia ha establecido que cuando han pasado más de 12 horas, la fiabilidad de los resultados disminuye considerablemente (STS 132/2021, de 15 de febrero).

Contradicciones y aspectos técnicos relevantes

Un aspecto crucial en la defensa es examinar las posibles contradicciones entre:

  • Síntomas descritos por la víctima y efectos conocidos de la sustancia
  • Capacidad para recordar detalles específicos vs. amnesia global alegada
  • Comportamiento observable en grabaciones de seguridad y estado de consciencia referido

Desde mi experiencia en casos de drogas facilitadoras de agresiones sexuales, considero imprescindible contar con peritos toxicólogos que puedan interpretar correctamente los resultados analíticos y contextualizar los hallazgos.

Consecuencias penales del uso de sustancias incapacitantes

La utilización de GHB, burundanga o benzodiacepinas en contextos delictivos sexuales conlleva consecuencias jurídicas severas:

  • Penas de prisión agravadas (4-12 años en agresiones sexuales básicas)
  • Imposibilidad de aplicar atenuantes de arrebato u obcecación
  • Posible concurso con delitos contra la salud pública
  • Medidas accesorias como alejamiento y libertad vigilada postpenitenciaria

La jurisprudencia ha sido contundente al considerar que el uso de estas sustancias revela una mayor peligrosidad y planificación delictiva. El Tribunal Supremo, en sentencia 615/2020 de 18 de noviembre, estableció que «la administración de sustancias que anulan la consciencia para facilitar el ataque sexual supone un plus de antijuridicidad que justifica la agravación punitiva».

Preguntas frecuentes sobre casos de sumisión química

¿Qué plazo existe para denunciar un delito sexual con uso de sustancias?

Los delitos sexuales con uso de sustancias como GHB, burundanga o benzodiacepinas tienen un plazo de prescripción de 10 años desde la comisión del hecho. Sin embargo, desde el punto de vista probatorio, es crucial denunciar lo antes posible para poder detectar restos de la sustancia en el organismo.

¿Es posible la defensa efectiva cuando existen análisis positivos?

Sí, la defensa puede centrarse en aspectos como la cadena de custodia de las muestras, la interpretación correcta de las concentraciones detectadas o la existencia de consumos voluntarios previos. También puede argumentarse la falta de prueba sobre quién administró la sustancia.

¿Qué pruebas son determinantes en estos procedimientos?

Además de los análisis toxicológicos, resultan fundamentales las grabaciones de seguridad, los testimonios de testigos sobre el estado de la víctima, los informes médicos de urgencias y las pruebas de comunicaciones previas entre las partes.

Si está usted acusado de un delito sexual relacionado con el uso de sustancias químicas, necesita defensa técnica especializada desde el primer momento. La complejidad de estos procedimientos, tanto en su vertiente científica como jurídica, requiere abogados con experiencia específica en la materia y conocimientos toxicológicos avanzados. La estrategia defensiva debe construirse desde las primeras diligencias, cuando aún es posible cuestionar eficazmente la fiabilidad de las pruebas analíticas y su interpretación.

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Pablo Ródenas

Abogado ejerciente del ICAM con más de 15 años de experiencia. Colegiado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, colegiado número de colegiado 128.064. Especializado en penal, familia e inmobiliario Actual Director del bufete Ródenas Abogados y Asociados S.L.U. Licenciado en Derecho por la Universidad Instituto de Estudios Bursátiles (I.E.B.) con Máster de Acceso a la Abogacía.

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