El stalking con persecución obsesiva de componente sexual constituye una de las conductas más perturbadoras dentro del espectro de los delitos contra la libertad. Como abogado especializado en defensa de delitos contra la libertad sexual, he observado un preocupante incremento de estos casos en los últimos años. Los delitos sexuales son los más graves del ordenamiento penal español y requieren defensa técnica especializada. A continuación, te explico qué dice la ley sobre el acoso predatorio con elementos sexuales y cómo funciona el proceso judicial en estos casos.
El stalking sexual: definición jurídica y elementos constitutivos
El acoso predatorio con componente sexual se configura cuando una persona desarrolla una conducta persistente de vigilancia, persecución o búsqueda de cercanía no deseada hacia otra, incorporando elementos de naturaleza sexual. Este fenómeno quedó tipificado en nuestro ordenamiento jurídico a través de la reforma del Código Penal de 2015, concretamente en el artículo 172 ter CP.
Como he podido comprobar en numerosos casos defendidos, el elemento distintivo de la persecución obsesiva con connotaciones sexuales radica en la intencionalidad del autor. A diferencia del stalking genérico, aquí existe un componente libidinoso que agrava la conducta y puede determinar una calificación jurídica más severa.
Elementos probatorios clave
Para acreditar la existencia de un caso de acoso predatorio sexualizado, resulta fundamental la concurrencia de estos elementos:
- Reiteración de conductas no consentidas
- Alteración grave de la vida cotidiana de la víctima
- Presencia de componentes sexuales explícitos o implícitos
- Persistencia temporal de las conductas
- Rechazo manifiesto por parte de la persona acosada
Marco legal del stalking con elementos sexuales en España
La persecución obsesiva con componente sexual encuentra su encaje legal principalmente en dos artículos del Código Penal:
Por un lado, el artículo 172 ter CP regula el delito de acoso o stalking, estableciendo penas de prisión de tres meses a dos años o multa. Por otro, cuando el componente sexual es predominante, puede aplicarse conjuntamente con el artículo 184 CP relativo al acoso sexual, que prevé penas de prisión de tres a cinco meses o multa.
En mi experiencia como abogado especializado en delitos sexuales, la estrategia de defensa debe construirse desde el primer momento procesal, analizando minuciosamente si las conductas atribuidas alcanzan el umbral de tipicidad exigido por la jurisprudencia.
Jurisprudencia relevante
El Tribunal Supremo ha establecido criterios interpretativos fundamentales en esta materia. La STS 324/2017, de 8 de mayo, estableció que «no cualquier conducta insistente constituye delito de stalking, sino solo aquella que, por su naturaleza, altere gravemente el desarrollo de la vida cotidiana de la víctima». Cuando a esta conducta se añade el componente sexual, los tribunales suelen aplicar una interpretación más severa.
Defensa legal frente a acusaciones de persecución obsesiva sexualizada
Cuando un cliente llega acusado de stalking con elementos sexuales, lo primero es analizar exhaustivamente el atestado policial y las declaraciones. La defensa técnica debe centrarse en varios aspectos clave:
- Verificación de la reiteración y persistencia de las conductas
- Análisis del componente sexual atribuido a las acciones
- Evaluación de la gravedad de la alteración en la vida de la presunta víctima
- Estudio de posibles pruebas digitales (mensajes, correos, redes sociales)
Como en una ocasión me dijo un magistrado de la Audiencia Provincial, «el stalking sexual habita en esa delgada línea entre la insistencia inapropiada y la conducta criminal». Precisamente por esa ambigüedad, resulta fundamental contar con una defensa técnica especializada.
Consecuencias procesales y penales del acoso predatorio sexual
Las personas acusadas de persecución obsesiva con elementos sexuales se enfrentan a un procedimiento penal que puede desarrollarse por dos vías:
Procedimiento abreviado
Cuando la pena prevista no supera los nueve años de prisión, como suele ocurrir en los casos de stalking sexual no agravado, se sigue el procedimiento abreviado regulado en los artículos 757 a 794 de la LECrim. Este procedimiento consta de:
- Fase de instrucción (diligencias previas)
- Fase intermedia
- Juicio oral
Medidas cautelares habituales
En los casos de acoso con componente sexual, los juzgados suelen adoptar medidas cautelares como:
- Órdenes de alejamiento
- Prohibición de comunicación
- En casos graves, prisión provisional
Desde mi experiencia en casos de stalking con elementos sexuales, la prueba pericial psicológica resulta determinante en la mayoría de procedimientos, tanto para evaluar la credibilidad del testimonio como para valorar posibles patologías del acusado.
Preguntas frecuentes sobre stalking con persecución obsesiva de componente sexual
¿Qué diferencia el stalking común del stalking con componente sexual?
La principal diferencia radica en la motivación y naturaleza de las conductas. Mientras el stalking común puede tener diversas motivaciones (obsesión, venganza, control), el stalking con componente sexual incorpora elementos libidinosos, insinuaciones sexuales explícitas o implícitas, o comportamientos que buscan la satisfacción sexual del acosador. Esta distinción puede implicar la aplicación de tipos penales adicionales y generalmente conlleva una respuesta penal más severa.
¿Puede considerarse stalking sexual si no hay contacto físico?
Absolutamente. El acoso predatorio con elementos sexuales no requiere contacto físico para su tipificación. De hecho, la mayoría de los casos se caracterizan precisamente por conductas a distancia: mensajes con contenido sexual, vigilancia, fotografías no consentidas, insinuaciones reiteradas o persecución con propósitos sexuales. La ausencia de contacto físico no resta gravedad al delito ni impide su persecución penal.
¿Qué pruebas son determinantes en un caso de stalking sexual?
Las pruebas más relevantes suelen ser: mensajes de texto, correos electrónicos o comunicaciones en redes sociales con contenido sexual; testimonios de testigos que hayan presenciado la persecución o el acoso; informes periciales psicológicos tanto de la víctima como del acusado; grabaciones de cámaras de seguridad; y registros de llamadas telefónicas que demuestren la insistencia y reiteración. La preservación temprana de estas evidencias resulta crucial para la estrategia procesal.
Conclusión
El stalking con persecución obsesiva de componente sexual representa uno de los desafíos más complejos del derecho penal contemporáneo. La línea que separa la insistencia inapropiada de la conducta criminal requiere un análisis jurídico minucioso. Si estás acusado de un delito de esta naturaleza, necesitas defensa técnica especializada desde el primer momento. La complejidad de estos procedimientos exige abogados con experiencia específica en la materia, capaces de analizar cada elemento del tipo penal y construir una estrategia defensiva sólida.


